La neuroinflamación es una respuesta inmune de bajo grado en el cerebro que puede manifestarse como niebla mental, fatiga y peor concentración. La dieta occidental —rica en ultraprocesados y con un desequilibrio omega-6/omega-3 (15–20:1)— favorece ese estado, mientras que los omega-3 (EPA/DHA) ayudan a resolver la inflamación mediante resolvinas, protegen la membrana neuronal y modulan la microglía. Reequilibrar la balanza (menos aceites refinados/ultraprocesados y más pescado azul u opciones ricas en omega-3) es una estrategia práctica para cuidar la salud cerebral.

