El sulforafano, presente en el brócoli y otras crucíferas, es un compuesto con potencial antioxidante y propiedades investigadas en la salud cardiovascular, cerebral y anticancerígena. Para activarlo, la glucorafanina debe reaccionar con la enzima mirosinasa, lo que ocurre al cortar, masticar o combinar con alimentos como la mostaza. Cocinar al vapor brevemente y aprovechar germinados son claves para potenciar sus beneficios.

