La vitamina C no solo actúa como antioxidante, sino que mantiene una estrecha relación con el cortisol, la principal hormona del estrés. En este artículo analizamos cómo interactúan, qué dice la evidencia científica actual y por qué mantener un buen estatus de vitamina C podría ser clave para una mejor adaptación al estrés físico y emocional.

