La hinchazón abdominal no es solo una cuestión de gases. Es una interacción entre fermentación intestinal, motilidad digestiva, sensibilidad visceral, estrés y, en mujeres, fluctuaciones hormonales. Puede existir sensación sin distensión real medible. Sigue un patrón diario predecible: abdomen más plano por la mañana, empeoramiento progresivo y mayor intensidad tras las comidas.
Las causas más frecuentes incluyen fermentación de carbohidratos no absorbidos, intolerancias (lactosa, gluten), estreñimiento y síndrome del intestino irritable. Factores como el estrés crónico y la alteración de la microbiota amplifican los síntomas.
El abordaje eficaz combina reducción de alimentos fermentables, mejora del tránsito intestinal, caminatas postprandiales, infusiones carminativas (hinojo, jengibre) y regulación del estrés mediante respiración diafragmática.



