No aportan calorías, así que no pueden hacer ganar peso. Explicamos el origen real del mito —unos jarabes antiguos que llevaban algo más que vitaminas— y lo que sí es cierto: corregir una carencia puede devolver un apetito perdido.
No aportan calorías, así que no pueden hacer ganar peso. Explicamos el origen real del mito —unos jarabes antiguos que llevaban algo más que vitaminas— y lo que sí es cierto: corregir una carencia puede devolver un apetito perdido.