El debate sobre edulcorantes y microbiota está lleno de mensajes extremos, pero la evidencia actualizada no respalda ni el alarmismo absoluto ni la banalización total. La ciencia sugiere que algunos edulcorantes pueden interactuar con la microbiota, aunque en humanos los resultados siguen siendo heterogéneos y muy dependientes del compuesto, la dosis y el contexto dietético.

