La deficiencia de vitamina D y el exceso de peso mantienen una relación bidireccional: mayor adiposidad se asocia a menores niveles séricos de 25(OH)D, mientras que niveles bajos pueden favorecer un entorno metabólico proinflamatorio y mayor resistencia a la insulina. La suplementación puede ser necesaria, especialmente en personas con obesidad, pero no constituye una estrategia aislada de pérdida de peso y debe integrarse en un abordaje nutricional y de ejercicio individualizado.




