¿Las vitaminas engordan? No. Las vitaminas no aportan energía: no tienen calorías, así que es imposible que hagan ganar peso por sí mismas. La idea de que «abren el apetito» tiene un origen concreto y bastante curioso, que explicamos más abajo. Y tiene un fondo de verdad que conviene distinguir: corregir una carencia puede devolver el apetito a quien lo había perdido, pero eso es recuperar lo normal, no comer de más.
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Por qué las vitaminas engordan menos que nada: no tienen calorías
Es el punto de partida, y desmonta el mito por sí solo.
La energía de la alimentación procede de tres macronutrientes (hidratos de carbono, proteínas y grasas) y del alcohol. Las vitaminas y los minerales son micronutrientes: se necesitan en cantidades minúsculas, de miligramos o microgramos, y no aportan energía.
Su función es otra. Muchas actúan como piezas de la maquinaria que extrae la energía de los alimentos, pero no son combustible en sí mismas. Una vitamina del grupo B permite que el cuerpo aproveche la energía de lo que comes; no añade energía a la cuenta.
Por eso, cuando alguien pregunta si las vitaminas engordan, la respuesta empieza aquí: un comprimido no puede, por su composición, hacer engordar. Si en una cápsula hubiera energía suficiente para notarse en la báscula, no sería un multivitamínico.
De dónde viene la idea de que las vitaminas engordan
Aquí está la parte interesante, porque el mito tiene un origen real.
Hace décadas se popularizaron unos jarabes para «abrir el apetito», muy usados especialmente en niños que comían poco. Se vendían en el imaginario popular como vitaminas, y algunos de ellos efectivamente llevaban vitaminas. Pero varios incorporaban además un fármaco con un efecto estimulante del apetito conocido.
Era ese fármaco, no las vitaminas, lo que hacía comer más. Pero como el producto se asociaba a «las vitaminas», la idea quedó grabada: las vitaminas abren el apetito. Generaciones enteras crecieron con esa asociación, y ha llegado hasta hoy.
La consecuencia práctica es que mucha gente evita un multivitamínico por miedo a engordar, cuando un multivitamínico actual no contiene nada que estimule el apetito.
El fondo de verdad: corregir una carencia
Sería injusto despachar el mito sin reconocer lo que tiene de cierto.
Algunas carencias de micronutrientes reducen el apetito. La falta de zinc, por ejemplo, puede alterar el sentido del gusto y disminuir las ganas de comer. Y las carencias que producen cansancio (como las de hierro o de algunas vitaminas del grupo B) pueden acompañarse de menos energía para todo, también para comer.
Cuando se corrige una de esas carencias, el apetito puede volver a lo normal. Desde fuera, parece que «las vitaminas le han abierto el apetito». En realidad le han devuelto el apetito que la carencia le había quitado.
La diferencia es importante: no es que la vitamina haga comer de más, es que la falta de ella hacía comer de menos. En alguien que no tiene ninguna carencia, no hay nada que restaurar.
Del zinc hablamos en para qué sirve el zinc, y del conjunto de las vitaminas B en vitaminas del grupo B.
«Contribuye al metabolismo energético normal» no significa dar hambre
Hay una confusión más que conviene aclarar, porque nace de las propias etiquetas.
Varias vitaminas tienen declaraciones de salud autorizadas que dicen que contribuyen al metabolismo energético normal. Hay quien lee «metabolismo energético» y lo traduce como «más hambre» o «más energía para engordar».
No es eso. Significa que la vitamina es necesaria para que el cuerpo procese los alimentos como debe. No aumenta el apetito ni acelera nada, como explicamos en acelerar el metabolismo. Y no existe ninguna declaración autorizada que permita afirmar que una vitamina abre el apetito ni que engorda. Sobre cómo funciona el sistema, en qué puede prometerte legalmente un suplemento.
¿Y la vitamina D y el peso?
Es un caso que genera preguntas específicas, y tiene su propio matiz: se ha estudiado la relación entre los niveles de vitamina D y el peso corporal, pero eso es distinto de que tomar vitamina D haga engordar. Lo tratamos en detalle en ¿la falta de vitamina D engorda?.
Si las vitaminas engordan no, ¿quién se beneficia de ellas?
Si el miedo a engordar no es un motivo para evitarlo, la pregunta útil es quién sí le saca partido.
Tiene sentido como red de seguridad cuando la alimentación no cubre todas las necesidades: dietas restrictivas o muy monótonas, alimentación vegana —sobre todo por la B12—, épocas de mucho volumen de entrenamiento con dieta descuidada, o etapas de la vida con requerimientos específicos. Lo desarrollamos en cuándo encaja un multivitamínico.
En el catálogo tenéis Multicomplex y Vitaluxe. Ninguno contiene nada que estimule el apetito: son vitaminas y minerales.
Preguntas frecuentes
¿Las vitaminas engordan?
No. No aportan calorías, así que no pueden hacer ganar peso por sí mismas.
¿Por qué dicen que las vitaminas abren el apetito?
Por unos jarabes antiguos que se asociaban a las vitaminas pero que incluían además un fármaco que estimulaba el apetito. El efecto venía del fármaco, no de las vitaminas.
¿Un multivitamínico me dará más hambre?
En una persona sin carencias, no hay motivo para esperarlo. Si existía una carencia que reducía el apetito, corregirla puede devolverlo a lo normal, que es distinto de aumentarlo.
¿Las vitaminas del grupo B dan hambre?
No. Participan en el aprovechamiento de la energía de los alimentos, pero eso no se traduce en más apetito.
¿Puedo tomar un multivitamínico si quiero perder peso?
Sí; no interfiere en ello. En dietas más restrictivas puede incluso ayudar a no quedarse corto de micronutrientes.
En resumen: ¿las vitaminas engordan?
Las vitaminas no engordan porque no aportan calorías. La creencia de que abren el apetito viene de jarabes antiguos que llevaban, además de vitaminas, un fármaco que sí lo estimulaba, y la asociación se quedó a vivir en la memoria colectiva.
Lo que sí es cierto es que corregir una carencia puede devolver el apetito a quien lo había perdido, que es recuperar lo normal, no comer de más. Un multivitamínico actual no contiene nada que haga engordar ni dé hambre.
Fuentes
- Reglamento (UE) n.º 432/2012 de la Comisión, lista de declaraciones autorizadas de propiedades saludables.
- Registro de la Unión Europea de declaraciones nutricionales y de propiedades saludables.
- Reglamento (UE) n.º 1169/2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor — valor energético de los nutrientes.




